this is it

I feel like we met each other halfway of our destination. We were never meant to end with each other. And we knew it. We still fell for each other and we still cherish each and every moment like it was going to be the last one. I should have told you I loved you that one last day we say “good bye, see you next week”. It almost slipped through the tip of my tongue into your ear, like a whisper, I swear you weren’t even going to be able to hear it until later in the day. Like, it would sink slightly into your brain, and then you would’ve asked me if it was true and I would’ve answered you that it was as true as the rise of the frequency in the beats of my heart everytime I say your name, as true as my tears whenever I thought of losing you, I would’ve told you it was as true as my laugh whenever you said a really really bad joke. You weren’t going to say it back just yet, and I would’ve been totally fine with that. Because I knew what I felt about you and I would’ve been so happy that you finally knew it too. I was sure we had a long long path way ahead of us. I was so sure of us, of you. I was so sure of my passion, admiration and love towards you that I never doubted we weren’t going to get through all of these. I felt like you were asking me to end this, I felt it everytime you told me I didn’t respect your time and your space, and I felt it everytime you toldme I wasn’t supportive. I felt like you were telling me “I want to break up”, maybe I shouldn’t have listened that far, I shouldn’t have told you what I felt. You said you break right there. I was already broken, you never knew. I never gave you the chance to fix it.I was trying to fix it myself. You were so busy I never meant to bother you with my childish and overwhelming feelings.

I feel like I should apologize for loving you too much and too fast. But I couldn’t help it. I wish I hadn’t, I wish I had protected myself from you. But you were so different at the beginning. Maybe you stopped loving me. It’s ok, I get it.

I miss you every single day because for me you were really the best person in every single universe that could possibly exist. And I really really hope we never cross each other paths again, not in this life, not in the others, and in no other universe and dimension. Because my heart will not remember you and it will let you in, just like it did in this life and I wish I hadn’t. Because I could deal with the fact of me loving you more than you loved me, I knew that a long time before we broke up, but I couldn’t deal with your indifference and your big ego not letting you love me at all. So no, I was never going to be in the same rythm as you, because you were too slow. And I was too fast, you would’ve never catch me. I was just moving forward despite my fears, despite my pain, and you were so involved in yourself and in your “independence” that you were stuck in the same place you’ve been for years. You realized that, so you just let me go. Thank you for that. Thank you for knowing I was ahead of you. Your excuses will always be that I demanded too much time for you and that I didn’t respect any of your space and time and I wasn¿t there for you, but you just made me aside, you pushed me away, I wasn’t giving you space, you were forcing me to give it. You will never see this, not even feeling my abscence everyday will you realize all of this. And I’m dealing with that, because it hurts knowing you never knew who I was. When you left I knew perfectly well what I was losing and who I was letting go, I was in pain knowing you and letting you go. I made my peace with it.

Te quiero siempre.

tengo muchas ganas

Tengo ganas de salir y morirme de frío de salir y morirme de tristeza de salir y morir de salir y no morir de salir y llorar después de morir tengo ganas de llorar hasta morir tengo ganas de reír hasta morir tengo ganas de ponerme más seguido ropa de color rojo tengo ganas de estar en un huracán tengo ganas de nunca volver a ver a nadie en la vida tengo ganas de estar ciega tengo ganas de estar sorda tengo ganas de estar muda tengo ganas de no pensar tengo ganas de no sentir tengo ganas de temblar de miedo tengo que dejar de tener miedo tengo ganas de dejarlo todo ahora mismo tengo ganas de no saber a donde ir tengo ganas de ir a todos lados tengo ganas de dejar de estudiar tengo ganas de estudiar hasta morir tengo ganas de llorar todos los días tengo ganas de llorar tengo ganas de cantar tengo ganas de bailar tengo ganas de desvestirme tengo ganas de ver mis imperfecciones todos los putos días tengo ganas de odiarme tengo ganas de desgarrarte de mi alma tengo ganas de mandar todo a la chingada diario tengo ganas de escribir tengo ganas de nunca volver a escribir tengo ganas de quedarme callada tengo ganas de gritarme lo mal que todo está y lo poco que puedo hacer  todos los días estoy más pendeja y todos los días tengo ganas de dejar de estarlo pero no es así tengo ganas de no estar aquí de no estar contigo tengo ganas de no estar con ellos tengo ganas de no estar con nadie tengo ganas de estar con todos tengo ganas de sacarlos de mi vida porque eso es lo que hago y todos me caen bien y a nadie soporto tengo ganas de llorar otra vez tengo ganas de reír más seguido tengo ganas de escuchar música ojalá pudiera escuchar música tengo ganas de dejar de odiarme todos los días no puedo parar de odiarme tengo ganas de recortarme de las fotos de mi bautizo y ver si así cambia esta estructura de mierda tengo ganas de ser arquitecto y ser doctor y ser pintor y tengo muchas pinches ganas de volver a ser yo.

19/08/15

Es 19 de agosto, sin embargo, voy a hablarles sobre el 13 de agosto del 2015.

Sonó la alarma de mi celular diciéndome que ya era hora de levantarme e ir a la escuela para checar mis horarios y las nuevas actualizaciones del reglamento y cosas que la verdad no me motivaban demasiado para pararme de la cama. Desperté y a pesar de que la canción de la alarma es Hello My Old Heart de The Oh Hello’s, en mi cabeza no paraba de sonar Howling For You de The Black Keys; de ahí en adelante supe que iba a ser un excelente día, con canciones épicas vienen días épicos, vidas épicas.

Llegué a la escuela en 10 minutos, manejé a cierto exceso de velocidad probablemente por las ansias de ver a todos de nuevo, de empezar un nuevo año y simplemente de pensar en todas las cosas por venir. Estuve 1 hora u hora y media en una junta que no captó demasiado mi interés, sobre todo porque nunca dejaban de hablar sobre nuestra elección de carrera y cosas de las que todavía estoy muy confundida y todavía no quiero llevar a fondo. Total, terminó y decidimos que queríamos ir a desayunar. Se podría decir que desde aquí empezó todo.

Nuestra travesía empezaba de la escuela a casa de Dafne y de casa de Dafne a Don Gus. Mariana y yo no sabíamos llegar a Don Gus y decidimos que era buena idea seguir a Ximena y resulto ser la peor de las ideas. Básicamente nos mandó a la goma a la mitad del camino y fue todo un desastre ponernos de acuerdo para que nos esperara en un punto del camino porque ya estábamos muy desviadas. Al final nos volvimos a encontrar y llegamos a Don Gus con muchas ganas de desayunar unos tacos de cochinita. Para esto deben saber que llevaba un año sin dirigirme a Dafne como mi amiga y verla en un plan amistoso la verdad es que… Me dio un no sé qué, no podría decir que ya somos amigas de nuevo y esas cosas pero simplemente sé que no nos perdimos por completo y que todavía queda algo por lo cual luchar y recuperar. Éramos 6 de nosotras desayunando y platicando sin parar: Ximena, Mariana, Jenny, Olivia, Dafne y yo.

Terminamos nuestro desayuno, pagué por Oli porque no traía efectivo, ya me debía $100 y me dijo que iba a retirar para pagarme, yo no tuve ningún inconveniente porque confío en ella y todo, pero definitivamente necesitaba el dinero (este aspecto es importante más adelante). Las invité a mi casa a pasar el rato, todavía era bastante temprano, entre 11 y 12. Llegamos a mi casa y estuvimos un rato todas platicando sentadas en los sillones de mi casa. Yo acababa de adoptar un gato y según recuerdo estaban bastante encantadas con él. Después de cierto tiempo Ximena, Jenny y Dafne, por razones que no logro recordar porque muy probablemente eran muy poco relevantes, se tuvieron que retirar. Nos quedamos Mariana, Oli y yo y decidimos hacer algo, como ir a Cúspide o algo parecido. Pero todavía era bastante temprano y aparte para poder hacer un plan de esos se necesita tener cierta cantidad de dinero en los bolsillos y como había mencionado anteriormente, Olivia me debía un poco. Así que en lo que decidíamos a dónde íbamos a parar, quedamos en ir primero al banco para que Oli pudiera retirar y después dirigirnos a nuestro destino. Nuestro primer destino era una farmacia similares de Echegaray en donde trabaja la mamá de Mariana, recogerla, dejarla en casa de Mariana e ir a Cúspide a tomarnos un café o algo parecido en lo que pasaban por Oli debido a que se tenía que ir al aeropuerto después.

Mariana iba al volante ésta vez y Olivia recordó que había un banco Bajío del otro lado del Periférico y como no sabíamos en qué entrada entrar y en qué otra salir, terminamos hasta el centro de Tlalnepantla. Recuerdo que Mariana y Olivia no sabían muy bien en dónde estaban pero logramos salir de ahí gracias a mi desperfecta orientación y a que solía vivir por ahí. Creo que estuvimos como hora y media yendo de ida y de regreso en el Peri y, al menos de mi parte, estaba muerta de miedo porque Mariana apenas empezaba a manejar y en ocasiones sentía que iba a morir. Pero total, logramos salir al lado correcto del Periférico y encontramos el famoso banco. Olivia retiró lo suficiente para pagarme y para tener ella en su bolsillo. Nos dirigimos a Echegaray por la mamá de Mariana, nos dimos cuenta que muy cerca de la farmacia había un banco Bajío y casi nos da un paro a las 3. Lo superamos rápido.

Llegamos a casa de Mariana y no estuvimos ni 5 minutos y nos fuimos a Cúspide. Estando ahí nos tomamos un café, platicamos de la vida, nos reímos mucho las 3 y esperamos a que vinieran por Olivia. Mariana y yo moríamos de hambre y no queríamos comprar nada en la comida corrida de la plaza porque nos iba a salir muy caro así que ya desde antes habíamos decidido ir por unas tortas hasta la FES Acatlán. Se nos hizo eterna la espera. Una vez que llegaron por Olivia no tardamos demasiado en irnos de ahí y nos dirigimos hacia la FES Acatlán con una de las peores lluvias que nos pudo haber tocado en agosto. No paraba de llover, ya habíamos llegado, estaba todo vacío, ni un alma en la calle y se oía nuestro estómago rugir más fuerte que nunca. Cuando la lluvia disminuyó un poco, nos acercamos más al local y al bajarnos del carro sentí una sensación como que a pesar de que tantas cosas habían salido mal ese día, todo estaba perfectamente bien. Tenía que estar donde estaba y tenía que pasar todo lo que pasó. Sentir el frío de la lluvia pegar en mis lentes, ensuciándolos un poco, mojarme mis tennis al bajarme del carro por no ver el charco y comer la torta más deliciosa del planeta acompañada de unas papas a la francesa con mucho queso y catsup me hicieron sentir tan grande y a la vez tan pequeña. Todo valía la pena en ese instante. Estaba por comenzar algo totalmente nuevo y a la vez tan conocido. Todo tan contradictorio. De esos día en los que pienso: ”Tengo que escribir sobre esto”.

*Empecé éste post 6 días después de que todo sucedió y sólo pude acabarlo hasta hoy 1° de abril por muchas circunstancias, sentimientos y con la esperanza de que el recuerdo se borrara para no sentir tanta nostalgia (no funcionó evidentemente).*

¿Homicida o suicida?

 Siempre empiezo con la hora. No sé porqué, pero el hecho de que sea la 1 o las 11 de la noche y decirlo provoca en mi una inspiración y una motivación inexplicable. Desearía poder escribir más seguido de lo que ya lo hago, en verdad desearía poder hacerme tiempo para desahogar lo que no puedo hacer con simples palabras que pueden quedar en el aire y ser respiradas por alguien hasta que les llegue a los pulmones y le maten como nunca unas palabras podrían matar a alguien. Pero no, no quiero ser de esos homicidas sin piedad al hablar. Quiero ser de aquellos escritores que te dejan sin aliento, pero no para que dejes de respirar sino para que sepas valorar cada momento que respiras, para que sepas que mientras respirabas sin pensarlo y con autonomía, yo escribía ésta maravilla. Escribo para recordar quién soy, siempre lo he dicho; recordar mis pasos, recordar que he perdido y he ganado, recordar que no me ha alcanzado, recordar que todo sale bien al final y que si no ha salido bien es porque todavía no es el final, recordar que duele un chingo cuando la vida te coje por detrás, recordar que todo es temporal y todo cambia, recordar que mi forma de pensar va a cambiar de un día para otro.

 Como cuando pensaba que iba a hacer aquello y esto y me iba a sentir así y asá y mantenía mis expectativas altas y después un 30 de marzo eso ya no existía más y sólo tenía ganas de jugar fútbol y de morir para dejar de sentirme así y asá, sólo tenía ganas de dejar de hacer lo que estaba haciendo para llorar y llorar hasta que mi alma se saliera por mis ojos y tener una excusa lo suficientemente buena para dejar este mundo de una buena vez. Porque, ¿quién no acepta un “mi alma me ha dejado” como justificación para pasar al otro lado? Y no hablo de una de esas almas metáforicas en las que están partidas a la mitad y se hacen llamar almas gemelas. Ni madres. Yo tengo mi alma enterita y completita desde hace quién sabe cuántas vidas y seguramente sigo reencarnando porque no termino por completar mi misión o algo así, pero realmente no me importa. El punto es que mi alma me deja cada vez que te lloro, que le lloro, que me lloran, que me lloro. Me deja por un ratito porque se cansa de sentir tanto pesar y después regresa cuando ya me quedé dormida para así ayudarme a despertar al siguiente día aunque esté cansada porque se fue de parranda mientras me desparramaba en lágrimas. Y siempre me da una razón para levantarme y para que hoy sí me alcance y nunca me convence hasta que me dice “Hoy sí te vas a amar, te lo prometo” y aunque cada día es un intento fallido siempre me convence. Siempre hay un rayito de esperanza. No digo que no me quiera para nada pero siempre hay algo que se atrofia en el amor que me tengo. Y eso me parte. Desde tiempos inmemorables me parte en mil cachitos y ahí es cuando me doy cuenta que no mato a nadie con mis palabras en el aire, que no dejo a nadie sin aliento, que no aprecio la vida, que no soy escritora, que la única que muere mientras escribe esto soy yo.

We are here to stay

No sé porqué no está bien programado el reloj de mi blog porque en realidad es la 1:11 a.m, lunes 2 de marzo. No sé qué hora diga en realidad esta cosa pero por lo menos ya lo aclaré. No me gustó la nueva actualización de wordpress porque escribo y las palabras se tardan en aparecer y eso que no escribo tan rápido; el punto es que se tardan en aparecer y me doy cuenta muy tarde de que la escribí mal entonces me tardo más tiempo editando una entrada sin sentido y sin dirección que no me ayuda en nada, más que a publicarle a un par de extraños, situaciones que se forman dentro de mi mente. Tal vez también en mi vida real. Pero en ocasiones ya no sé diferenciar entre lo que es real y lo que es verdad. En estos instantes me está llevando la chingada por la pendeja actualización que no me alcanza. Así como no me alcanzó la cordura el viernes por la noche. Así como no me alcanzo la dignidad para decirte adiós. Así de fácil se le hace a la vida no alcanzarme. 

Siempre que me pasan estas cosas me pierdo a mi misma y desde la última vez que me perdí eso sigue siendo lo que más me da miedo en la vida. Perderme. Antes mi miedo más grande e inmenso era perder a mi papá. Pero hay cosas mucho peores, como no tenerme a mi misma durante los momentos difíciles, durante lo momentos en los que lo único que me alcanza son las ganas de morir. Algo terrible también debe ser… Que importe. Que lo que sea que exista o no exista tenga importancia dentro la vida de cualquier persona, es una joda. No puedo creer cuantas veces he perdido la importancia en algo y el único resultado es felicidad. Tampoco puedo creer la cantidad veces que algo me ha importado y ha terminado en un incendio que no puedo apagar y que tampoco quiero hacerlo. A pesar de los claros resultados y estadísticas que acabo de contar, (por supuesto que no es nada concreto pero la experiencia propia debería contar para esta clase de situaciones) , me importa. La vida me importa. Perdón, quise decir que la puta vida me importa. Y me importa un chingo. Es por eso que cada que despierto y tengo ganas de morir lo único en lo que me pongo a pensar es en todas esas personas, reales y verdaderas, que importan.  Y se vuelve más difícil decidir entre la vida y la muerte. No estoy diciendo que sea una suicida o algo así, simplemente a veces siento que ya es hora y cada vez que me estoy decidiendo por la muerte tengo una excusa para no hacerlo. Un mensaje, una foto, un video gracioso, un ladrido, el olor de mi perfume, el color de mi cabello, la imperfección de mi nariz, mis uñas mordidas, mis ojeras (sin remedio alguno), mi risa, la risa de otros, la voz de mi hermano, la de mi hermana, mi mamá llorando, mi papá borracho, el viernes por la noche, la 1:32 a.m, la estupida actualización de wordpress, las cicatrices (¿reales o verdaderas?), la clase de biología. Cualquier cosa se vuelve una excusa para no irme, porque cada cosa tiene un valor, todo detalle cuenta. 

Ya valí madres, ya me quede aquí para siempre, porque si cada detalle cuenta imagínense cuando las cosas grandes suceden. Cuando se termina de leer un libro que te dejó sin palabras, que provocó que dejaras de escribir por dos meses porque te hizo sentir pequeña; cuando terminas de ver una película malísima y te das cuenta de cuales son tus películas favoritas (las realmente buenas, ¿reales o verdaderas?); cuando pides tu helado favorito y lo sientes interminable; cuando dejas de sentir y un día vas por tacos con tu mejor amigo y se te sale un lágrima y es el comienzo de un mar interminable de las mismas; cuando piensas en el pasado y sabes que eso ya no existe y empiezas a dudar si es real o verdadero y mejor decides que el futuro es lo que importa porque aun no se torna doloroso, solamente lleno de esperanza; cuando no te alcanzó el amor para hacer que se quedara, cuando te importó, pero no alcanzó para hacer que se quedara. Cuando se fue y no lo alcanzaste; cuando decidiste irte y tampoco te alcanzó; cuando quisiste olvidar pero te topaste con un millón de recuerdos por los que ibas a pasar una y otra vez; cuando ya no te alcanzan las ganas ni para escuchar la lluvia caer en mayo, ni mucho menos aguantar el calor de julio; cuando ya no te alcanza para seguir amando, pero sí te alcanza oara que siga importando, para que éste mundo siga importando

Me pone bien pinches mal que me importe. Y ni siquiera sé qué es lo que realmente me importa, si lo que piensan los demás o lo que pienso yo de mi misma (creo que es igual de decepcionante), pero duele demasaido, pues estás cosas no hay como borrarlas, probablemente para uno no signifiquen nada, pero para las otras personas ya estas marcada. Por mucho que en mi mente diga que no me importa lo que las demás personas me digan, en cierta parte sí me importa, porque al final algunas de esas personas sí importan, y por lo menos yo las quiero, y sé que si hacen un juicio hacia mi no me están queriendo porque amar es libertad. Y si les molesta que haga cosas así por lo menos deberían tener el valor de decírmelo pero no lo hacen porque les da miedo. Porque probablemente yo me enoje mucho, como siempre, pero después lo analizaría y me daría cuenta de que buscan lo mejor para mi, pero son bien pinches maricones todos y no son para decir un carajo para protegerme o para ayudarme o para que recupere la cordura o no sé qué chingados. Tampoco es como que necesite alguien que me esté cuidando, pero si me vas a juzgar  por lo menos que haya habido un intento de ayuda o de auxilio. Sino, a callar, porque te conviertes en nadie. 

Después me pongo a pensar en el sábado y las cosas realmente valiosas e importantes, junto con las personas realmente valiosas e importantes (reales y verdaderas) y pienso “al carajo, voy a escribir sobre esto y sobre lo bien que se siente que importe”, ya sé que sólo he dicho cosas negativas sobre sentir algo, pero tiene más contras que pros, sin embargo, no afecta el resultado, seguimos queriendo, admirando,valorando, sintiendo, apreciando, incluso si el resultado es desastroso. Nos encanta sufrir. Se siente bien chido. Pero es el proceso lo que importa, lo que es bien padre. El mero resultado es… Relativo. Al final siempre vamos a decir algo como “mejor tarde que nunca”, “el que quiere puede”, “lo diste todo”, “te quedas con la satisfacción de haberlo intentado” y toooodas esas frases optimistas de mierda, que te hacen seguir adelante, aún cuando lo diste todo y ya no tienes nada, aún cuando quisiste pero no pudiste, aún cuando es DEMASIADO tarde, aún cuando no tienes nada de satisfacción, solo un sabor amargo en la punta de la lengua que no alcanza para expresar todo el dolor dentro de tu cuerpo. 

Es la 1:58 a.m y me importa, me duele, me provoca, me hace temblar, me hace llorar, me hace encanbronar, me hace pegarle a la pared, me hace darle de comer mi hámster, me anima a manejar el carro de mi mamá, me ayuda a descifrar si es real o verdadero, pero no me alcanza. 

Why you giving me a hard time?

La verdad no sé ni qué día es hoy. Tampoco se cuánto te extraño. Ni cuánto te pienso. No sé si no sepa porque es demasiado el tiempo que te dedico o si no sé porque me viene y me va. Creo que es la segunda, porque no se en que día vivo porque en vacaciones realmente no importa. Entonces creo que no importas. Te pienso diario, te lo juro. A veces son cosas buenas, otras malas, otras veces solo te imagino frente a mi. Neutro. Sin recuerdos. Ojalá fuera así, ojalá no recordara nada, pero qué más da. No importas, ¿no? Igual, siempre ando deseando que me hables, me mandes un mensaje, que hagas un esfuerzo por saber de mi, haha, nunca cambio ¿verdad? Supongo que tú tampoco; ahí esta mi respuesta a la duda de si algún día me vas a buscar… Si nunca cambias, es un rotundo “no, jamás te buscaré, no esta en mi naturaleza”. Así de sencillo. Así de fácil.
Pues para mi no lo ha sido, tengo que admitirlo, te he sufrido y me has dolido como nadie y también por mucho tiempo. Un año, es demasiado. Carajo, es demasiado como para que sigas aquí, en mi corazón, mierda, deberías estar en mis intestinos a punto de ser desechado. Pero no, estas en mi corazón, donde se bombea la sangre para que pueda seguir viviendo. No digo que seas lo que me mantiene viva, para nada, ya no eres nadie, simplemente ahí te quedaste, como una proteína de esas que conforme vas creciendo ya no las necesitas pero aún así las consumes, pues así. Ya crecí, muchísimo, no sabes, si antes tenía un universo…ahora me tengo a mi. Es un chingo, en verdad, creo que estas orgulloso. Haha estoy especulando, estoy mintiendo, ni siquiera te importa mi existencia y mi universo. Qué bueno, en serio, así puedo seguirlo expandiendo, así puedo seguirme teniendo a mi. Apenas entras en mi vida tantito y me pierdo y sales por un segundo y me pierdo por un momento, no tanto como cuando estas dentro, pero sí. Te prefiero afuera, en verdad, dueles menos, importas menos, y dejas más de mi para los demás porque carajo, me drenaste de todo el cariño y amor que tenía para el mundo, cuanto trabajo ya me cuesta querer a las personas, te lo llevaste todo, sin embargo, no me quede sin nada, pude quedarme con el poco amor que me tenía y crecerlo para así repartirlo de nuevo, NUNCA me voy a quedar sin amor, es parte de mi personalidad y mi carácter: amar, ser apasionada, no saber poner comas hahaha.
No me estoy queriendo de nuevo, creo que por eso estas regresando a mi mente, más de lo que ya, pero no sabes el trabajo que me cuesta lidiar con esto yo sola cuando siempre estuviste tú. Pero lo voy a lograr, me lo prometo.

Everybody’s changing and I don’t feel the same.

Tal vez no tenga una definición o un concepto de lo que es un amigo, o de la amistad misma. Pero sí sé lo que somos tú y yo Mariana. Somos Sofía y Mariana, Mariana y Sofía, Chomps y Marianita, Mareaneta y Sop, no puedo llamar lo que nosotras tenemos una amistad porque simplemente vamos más allá de un valor que nos enseñan en primaria. La verdad nunca aprendí un carajo de lo que realmente era ser una amiga, simplemente aprendí a ser yo misma y aprendí a querer a las personas tal y como son, y hay personas en el mundo, como tú, que han aprendido a quererme tal y como soy. Te lo dije, yo no te he juzgado ni un sólo momento de mi vida, porque eres Mariana y así me pareces maravillosa. Eres Mariana, y debo decirte que no hay un ser con un alma más sincera y libre y optimista que la de Mariana Pizaña. No tengo un top 10 de amigas, ni un top 5, ni un chart en la que las clasifico de acuerdo a quién quiero más, pero si así fuera, estarías fuera. Tu amistad, nuestra amistad, no merece estar en un chart o en un top. Disculpa si lo que dije te lastimo, te dolió, provocó cierto disgusto porque sé que te sientes excluida con respecto a las ideas de otras personas y que con quién más logras empatar es conmigo y tal vez sentiste que esa conexión es inexistente o es solamente de tu parte hacia mi. Pero no es cierto. Hay una frase que dice ”No me importa si lo digo mal y te hacen reír mis palabras. Yo hablo como puedo, no sé decir lo que siento”. Y es que es así. No sé decir lo que siento, no sé expresarme con palabras de esas que puedes escuchar. Por eso te escribo. Porque así voy narrando mis ideas, mis sentimientos, mi cariño, mis palabras, mi amor. Y la verdad es que esa conexión y esa empatía existe entre nosotras dos y no quisiera que por algo así dejara de existir. Estarías fuera de un chart, porque no mereces ser clasificada, no estar en un chart es juzgarte como persona, es juzgar tu amistad, es juzgar cómo eres conmigo y así clasificarte y no puedo, porque te amo tal y cómo eres. Y eres una cabrona, eres chillona, eres enojona, eres divertida, eres graciosíma, eres sincera, eres amable, eres mi mejor amiga, eres comelona, eres desesperante, eres amorosa, eres Mariana y así te amo. Yo amo todo el maldito paquete, y es taaaan grande todo el paquete que no pinches cabe en un top 10. Tu alma es grande, tu mente es grande, tu alma es libre y eso la hace imparable. La hace increíble, TE HACE A TI, MARIANA PIZAÑA, INCREÍBLE. Ya sé que suena bien pinches cursi todo y probablemente nunca me hayas leído o escuchado hablar de esta forma; pero estando contigo vuelo. Vuelo súper alto porque mi mente se va a volar a lado de la tuya, porque tú ya estás volando. Y tal vez por eso ahorita no sabemos ni qué chingados con nosotras mismas, porque estamos en otra dimensión, estamos aprendiendo a volar, o simplemente nos andamos dando de putazos porque no sabemos ni un carajo. Cualquiera de las dos, aquí estoy Mariana, para recorrer el puto camino contigo porque te amo con todo mi corazón. Sé que te sentiste de a verdad, y tal vez incluso sentiste que me valió madre, pero no, porque yo también me hubiera sentido así. Pero ahorita eres mi todo haha, puedo irme a mi carro a llorar contigo, piensas en mi cuando lees un libro, y sé que estamos en la misma onda intelectual, en el sentido de que también le piensas chido a la vida y por eso no logramos concentrarnos en los exámenes de historia, pero al mismo tiempo sabemos que vamos a salir de ésta. Bien jodidas, pero la vamos a armar.
También sabes amar Mariana. Sabes quién eres y que las personas que estén cerca de ti no lo sepan te frustra, pero yo sí sé la mujer que eres y lo mucho que te ha costado serlo, y no sabes cuánto de admiro y cuánto te aprecio. Y cuánto me gustaría hacer para que estuvieras feliz en este mismo instante, pero no puedo because I’m really fucked up too. Así que mejor prefiero salir igual de jodida que tú de éstas y de las que siguen. Porque vales la pena, vale la pena estar en las desgracias con personas que lo comprenden y que son capaces de estar para ti all along the road. GG, qué bilingüe. Siempre te voy a molestar y a joder, pero qué mejor que lo haga alguien que te ama con todo su corazón a alguien a quién le importas un carajo. Para toda la vida Mariana. Para toda la puta vida. ¿Entiendes eso?
Te lo voy a cumplir. Vales la pena para que te lo cumpla Mariana, para darte 70 años de mi vida. De mi amistad, de mi cariño, de mi confianza, de todo lo que necesites. Siempre. En las buenas y en las malas, y carajo, no sabes cuánto prefiero estar en las malas. Pero también me gustaría estar en las buenas, como tu primer hijo haha, cuando te cases, cuando leas esto, cuando te rías de mi, cuando llores porque tienes un perrito nuevo, y cuando llores 15 años después cuando se murió, en la graduación de tus hijos haha, en tu divorcio hahaha, en todas las cosas. En todas las situaciones. Desde que nos conocimos siempre he estado Mariana. Te amo.